Anton de Kom
Escribió la esclavitud de Surinam desde dentro y murió en un campo alemán combatiendo al otro imperio.
El ascenso
Nacido el 22 de febrero de 1898 en Paramaribo, nieto de esclavizados, fue empleado de una casa de comercio, partió a los Países Bajos en 1920, se casó con una neerlandesa y se instaló en La Haya entre comunistas, nacionalistas indonesios y estudiantes surinameses: las colonias de un imperio reunidas en su capital.
Lo que hicieron
Volvió a casa en enero de 1933 y los trabajadores hacían cola en el patio de su padre con sus quejas. Detenido el 1 de febrero, seguía preso cuando una multitud exigió su liberación; el 7 de febrero la policía disparó contra ella, mató a dos e hirió a veintidós. Deportado, publicó en 1934 Wij slaven van Suriname (Nosotros, esclavos de Surinam), la colonia contada desde el lado de los esclavizados, censurada por su editor e íntegra solo en 1971.
El cuadro completo
Comunista convencido, escribió en el periódico clandestino De Vonk; detenido el 7 de agosto de 1944, murió de tuberculosis el 24 de abril de 1945 en Sandbostel, subcampo del campo de concentración de Neuengamme. Su cuerpo fue identificado en una fosa común en 1960, la cruz de la Resistencia llegó en 1982, un lugar en el canon neerlandés en 2020 y la disculpa del gobierno en 2023.
Por qué importa
Señaló el colonialismo y el fascismo como una sola máquina, y lo mató la segunda mitad de ella. El Estado que lo deportó tardó setenta y ocho años en pedir perdón y hoy enseña su libro en sus escuelas.
“Rico en tesoros naturales, en oro y bauxita, en caucho, azúcar, plátano y café... pobre en gente, más pobre aún en humanidad.”