Lakhdar Brahimi
El hombre al que la ONU envió a sus guerras más duras, y que le dijo que nunca más enviara cascos azules con las manos vacías.
El ascenso
Nacido el 1 de enero de 1934 en El Azizia, al sur de Argel, estudió Derecho en Argel y en París y se unió al FLN en 1956, pasando cinco años en Yakarta como enviado de este al Sudeste Asiático. Embajador en El Cairo y en Londres, sirvió a la Liga Árabe desde 1984 y ayudó a negociar el Acuerdo de Taif de 1989, que puso fin a la guerra del Líbano.
Lo que hicieron
Ministro argelino de Asuntos Exteriores (1991-93), presidió el panel cuyo Informe Brahimi de agosto de 2000, tras Ruanda y Srebrenica, exigió a la ONU ajustar los mandatos a los medios; el Consejo le dio curso en la resolución 1327. Como enviado para Afganistán negoció el Acuerdo de Bonn de diciembre de 2001, dio forma al gobierno interino de Irak en 2004 y fue enviado para Siria desde 2012 hasta su dimisión en mayo de 2014.
El cuadro completo
Bonn excluyó a los talibanes, lo que él llamaría después «el pecado original». Las exigencias centrales de su informe, el despliegue rápido y la capacidad permanente, nunca se aplicaron. Figuras de la oposición siria dijeron que su mediación legitimaba a Damasco; Ginebra II se hundió a principios de 2014. Era ministro de Asuntos Exteriores cuando Argelia anuló las elecciones de 1992.
Por qué importa
Pocos diplomáticos han sido enviados a salas más difíciles. El Informe Brahimi es ese raro documento que cambió el comportamiento de una institución, y su dimisión por Siria fue una negativa pública a encubrir un estancamiento.
“Es muy triste que deje este puesto y deje atrás a Siria en tan mal estado.”