Claudia Jones
Deportada por un país y admitida por otro como súbdita suya, dio a la Gran Bretaña negra un periódico y un carnaval.
El ascenso
Nacida Claudia Vera Cumberbatch el 21 de febrero de 1915 en Belmont, Puerto España, llegó a Harlem a los ocho años, a la humedad de un inquilinato que le dejó la tuberculosis de la que nunca se libró. El caso de Scottsboro la llevó a los dieciocho a la Liga de Jóvenes Comunistas, y acabó dirigiendo las páginas femeninas del partido estadounidense.
Lo que hicieron
Condenada en 1951 bajo la Ley Smith, encarcelada en Alderson y deportada en 1955, desembarcó en el Reino Unido el 21 de diciembre, súbdita británica sin otro destino. En marzo de 1958 fundó el West Indian Gazette encima de una barbería de Brixton. Tras los ataques racistas de Notting Hill, montó un carnaval caribeño en el ayuntamiento de St Pancras el 30 de enero de 1959, televisado por la BBC.
El cuadro completo
Mantuvo la línea del partido durante los años de Stalin y nunca rompió públicamente con ella: recorrió la Unión Soviética en 1962, llegó a China y a la conferencia antinuclear de Tokio en 1964, y defendió el programa nuclear de Pekín en su propio periódico. El carnaval callejero empezó en 1966 con Rhaune Laslett; su fiesta en sala de 1959 es su antepasada.
Por qué importa
Expulsada como subversiva, acogida solo porque el imperio todavía la contaba como suya, levantó en seis años la prensa y la fiesta que organizan hasta hoy la vida pública negra británica.
“El arte de un pueblo es la génesis de su libertad.”