Hindou Oumarou Ibrahim
Lleva lo que los pastores saben de un lago que se seca a unas salas que solo cuentan satélites.
El ascenso
Nacida en 1984 y escolarizada en Yamena, pasaba las vacaciones pastoreando ganado con los suyos, los mbororo, y advirtió que la educación que ella recibía les estaba vedada. En 1999, a los quince años, fundó la Asociación de Mujeres Peul y Pueblos Autóctonos del Chad, que aún preside.
Lo que hicieron
Su cartografía participativa en 3D reúne a pastores, agricultores y pescadores en torno a una maqueta de su territorio, y cada uno marca pozos, corredores de trashumancia y campos, para que las reivindicaciones sobre un lago Chad que mengua se resuelvan en una mesa y no con armas. Copresidenta del grupo indígena ante la convención del clima, habló ante los jefes de Estado en la firma del Acuerdo de París, el 22 de abril de 2016.
El cuadro completo
Treinta años después de iniciado el proceso, las delegaciones indígenas siguen sentadas fuera de las salas de negociación: en la COP30 de Belém, en noviembre de 2025, volvía a pedir que la dejaran entrar. Asesora al Integrity Council for the Voluntary Carbon Market, un mecanismo que algunas organizaciones indígenas rechazan de plano. No hay ninguna controversia personal fundada.
Por qué importa
Quienes primero pierden en un Sahel que se calienta casi no tienen a nadie en la negociación. Ella entró sin un Estado ni una universidad detrás, portadora de unos saberes indígenas que aquella sala nunca había contado como dato.
“Un mundo mejor no lo construye un puñado de personas que van a decidir por el resto del mundo.”