Mahamadou Issoufou
Hizo lo único que el constitucionalismo africano le pide a un presidente —irse— y la república cayó igualmente.
El ascenso
Nacido el 1 de enero de 1952 en Dandaji, en Tahoua, se formó como ingeniero de minas en Saint-Étienne, dirigió la dirección nacional de Minas y fue secretario general de la empresa de uranio SOMAIR en Arlit. Fundó el PNDS en 1990, fue primer ministro durante un año en 1993 y luego perdió presidencial tras presidencial durante dos décadas.
Lo que hicieron
Elegido en 2011 tras la caída de Tandja y reelegido en 2016, construyó carreteras, presas y regadíos mientras el ejército combatía a Boko Haram y las insurgencias del Sahel. En marzo de 2021 la Fundación Mo Ibrahim le concedió el Premio Mo Ibrahim al liderazgo por respetar el límite de dos mandatos; el 2 de abril entregó la banda a Mohamed Bazoum, primer traspaso entre dos presidentes elegidos en la historia de Níger.
El cuadro completo
Su década encarceló y procesó a periodistas y voces de la sociedad civil, una auditoría halló unos 76 000 millones de francos CFA irregulares en compras de defensa, y las bases francesas y estadounidenses hicieron de Níger una plataforma militar extranjera. En julio de 2023 la guardia presidencial se llevó a Bazoum; la junta encarceló luego a Sani, hijo de Issoufou.
Por qué importa
Cumplió el acto que más necesita el constitucionalismo africano, y aun así no bastó, porque la institución que entregó estaba hueca. Es una lección más útil que cualquier historia de éxito.
“Esta inestabilidad me recuerda al mito de Sísifo.”