James Mwangi
Abolió el saldo mínimo, y millones que nunca habían entrado en un banco cruzaron la puerta.
El ascenso
Nacido en 1962 en Kangema, Murang'a, Mwangi vio a un empleado humillar a su madre viuda por una cuenta vacía. Estudió contabilidad en la Universidad de Nairobi y en 1991 entró en Equity Building Society como director financiero; en 1993 el Banco Central la había declarado insolvente, con tres depositantes que concentraban el 85 % de sus depósitos.
Lo que hicieron
Suprimió los saldos mínimos y las comisiones de mantenimiento, llevó sucursales a las ciudades de mercado y furgonetas a las aldeas, y en 2004 convirtió la caja en un banco comercial con él mismo como director ejecutivo. Los clientes pasaron de unos pocos miles a más de 14 millones en 2019; Equity Group abarca hoy seis países con una de las mayores carteras de clientes de África. Wings to Fly ha pagado la escolaridad de más de 26 000 kenianos.
El cuadro completo
Costes y comisiones del crédito generan quejas recurrentes, y la seguridad de Equity ha fallado: una brecha de 2023 en sus pagos con tarjeta costó unos 322 millones de chelines, y un fraude con tarjetas de débito en abril de 2024 vació 551 cuentas. La RD del Congo es una dura prueba de cumplimiento, y ser a la vez director ejecutivo y rostro filantrópico le vale críticas de gobernanza.
Por qué importa
La cuestión política de la banca africana es a quién se le permite tener una cuenta. Mwangi la respondió con una decisión comercial —sin saldo mínimo, la sucursal junto al puesto del mercado— que hizo más por la inclusión que la ayuda internacional.
“La humillación que sufrió mi madre ayudó a forjar la filosofía corporativa de Equity cuando tomé el mando; la dignidad venía antes que los servicios financieros.”