Ketanji Brown Jackson
Pasó años defendiendo a personas acusadas por el Gobierno y después juzgó al propio Gobierno.
El ascenso
Nacida en Washington el 14 de septiembre de 1970 y criada en Miami, se graduó dos veces en Harvard, fue letrada del juez Breyer y ejerció de defensora pública federal entre 2005 y 2007; después, como vicepresidenta de la Comisión de Penas de Estados Unidos, hizo retroactivas las rebajas de condena por crac.
Lo que hicieron
Jueza de distrito federal en Washington desde 2013 y del Circuito de Columbia desde 2021, fue confirmada por 53 votos contra 47 el 7 de abril de 2022 y juró el cargo el 30 de junio: la primera mujer negra, y la primera antigua defensora pública, que se sentaba en la Corte. Su voto particular de 2023 sobre la discriminación positiva es hoy el texto de referencia de esa postura; sus memorias, «Lovely One», salieron en 2024.
El cuadro completo
Está en minoría, tres frente a seis: su peso está en la discrepancia, no en el fallo, y cada vez escribe más sola. El 25 de agosto de 2026 firmó sola un voto discrepante de 23 páginas contra el aval a la orden de Trump sobre el voto por correo, sin sumarse a Sotomayor y Kagan. Los conservadores llaman ese estilo impropio de un juez; sus audiencias de 2022 fueron ásperas.
Por qué importa
Su trayectoria rompió un patrón profesional tanto como uno racial —la Corte nunca había acogido a nadie que hubiera pasado años defendiendo a acusados— y sus votos particulares se leen como el alegato que la mayoría tiene que responder.
“Pero tener la raza por irrelevante en derecho no lo hace así en la vida.”