Kimberlé Crenshaw
Mostró que una mujer negra podía perder dos veces el mismo pleito, y nombró por qué.
El ascenso
Nacida en Canton, Ohio, en 1959, estudió en Cornell, se licenció en Derecho en Harvard e hizo un máster en Wisconsin, y en 1986 entró en la facultad de Derecho de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA). Leyendo casos laborales, halló tribunales que atendían la raza o el sexo, nunca ambas a la vez, y dejaban a las demandantes negras con un daño que el derecho no veía.
Lo que hicieron
Un artículo de 1989 en el University of Chicago Legal Forum le puso nombre a ese punto ciego: interseccionalidad. El término viajó de las revistas jurídicas a los tribunales, a los textos de la ONU y a las políticas de empresa. Cofundó el African American Policy Forum, lanzó #SayHerName en 2014 para contar a las mujeres negras muertas a manos de la policía y asesoró sobre la cláusula de igualdad de la constitución sudafricana.
El cuadro completo
La palabra se volvió etiqueta identitaria para todo, desligada del argumento jurídico que ella construyó, algo que dice lamentar. Unos veinte estados de Estados Unidos restringen hoy la enseñanza de la raza en las escuelas, en buena parte contra la teoría crítica de la raza; ella sostiene que el blanco es una caricatura. Enseña en la UCLA y en la Universidad de Columbia y publicó unas memorias en mayo de 2026.
Por qué importa
Un término nacido en una revista jurídica se usa hoy en tribunales, parlamentos y textos de la ONU — y se combate en las legislaturas estadounidenses. Pocas palabras académicas se han adoptado, y atacado, tanto.
“La interseccionalidad es una lente, un prisma, para ver la manera en que distintas formas de desigualdad operan a menudo juntas y se agravan entre sí.”