Lélia Gonzalez
Nombró lo que Brasil les hace a las mujeres negras, y dio a las Américas su propia palabra para nombrarse.
El ascenso
Nacida en Belo Horizonte el 1 de febrero de 1935, decimoséptima de los dieciocho hijos de un ferroviario negro y de una empleada doméstica indígena. Salió del Colégio Pedro II en 1954 y se licenció en historia y geografía y en filosofía, con una maestría en comunicación social y un doctorado en antropología política y social.
Lo que hicieron
Enseñó en la PUC-Río, donde dirigió el departamento de sociología y política, y en la UERJ y el Parque Lage. En 1978 ayudó a fundar el Movimiento Negro Unificado, el movimiento negro de masas nacido bajo la dictadura. Su ensayo de 1988 acuñó la amefricanidad, que lee las Américas como una formación negra e indígena, y el pretuguês, la impronta africana en el portugués de Brasil.
El cuadro completo
En vida fue una figura marginal. Se presentó a diputada federal por el Partido de los Trabajadores en 1982 y a diputada estatal por el PDT en 1986, quedó primera suplente las dos veces y nunca llegó a sentarse, y rompió con el PT por su manera de tratar la cuestión racial. Murió de un infarto en Río el 10 de julio de 1994; su reconocimiento es casi por entero póstumo.
Por qué importa
Dio a América Latina su propio vocabulario de raza, género y clase décadas antes de que ese lenguaje llegara del mundo anglófono, y ayudó a construir el movimiento que lo llevó adelante.
“Puesto que los negros estamos en el cubo de basura de la sociedad brasileña, ... en este trabajo asumimos nuestra propia habla. Es decir: la basura va a hablar, y sin problema.”