Machado de Assis
El nieto de esclavos liberados que fijó el nivel literario de un país, y al que después de muerto pintaron de blanco.
El ascenso
Nacido el 21 de junio de 1839 en el Morro do Livramento de Río, hijo de un pintor de brocha gorda, a su vez hijo de libertos, y de una lavandera de las Azores. Apenas escolarizado y epiléptico, aprendió solo francés, inglés y griego, entró a los diecisiete años en la Imprenta Oficial como aprendiz de tipógrafo y fue subiendo en la función pública.
Lo que hicieron
Memórias Póstumas de Brás Cubas (1881) —en español, Memorias póstumas de Blas Cubas—, narrada por un muerto que nada debe al lector, y Dom Casmurro (1899) rompieron con el romanticismo brasileño y hoy se leen como anticipos de la narración modernista. Ayudó a fundar la Academia Brasileña de Letras el 20 de julio de 1897 y la presidió hasta su muerte, siendo cuarenta años funcionario de ministerio.
El cuadro completo
Contrario a la esclavitud, casi nunca lo dijo en su propio nombre y se mantuvo al margen de la campaña abolicionista, cosa que Lima Barreto le reprochó. Su certificado de defunción lo registra como blanco, y quienes comparan las impresiones brasileñas y extranjeras de sus retratos lo ven aclarado. En 2011 un anuncio de la Caixa lo hizo interpretar por un actor blanco.
Por qué importa
Demostró, desde abajo en una sociedad esclavista, que un funcionario negro autodidacta podía fijar el nivel literario de un país, y levantó la institución que todavía lo custodia.
“Lo que hay que exigir al escritor ante todo es cierto sentimiento íntimo que lo haga hombre de su tiempo y de su país, aun cuando trate asuntos remotos en el tiempo y en el espacio.”