Paulette Nardal
La negritud nació en su salón, y los hombres que salieron de él se llevaron el mérito.
El ascenso
Nacida en Martinica en 1896, hija de un ingeniero y de una maestra, llegó a París en 1920 y fue una de las primeras mujeres negras en estudiar inglés en la Sorbona. Con sus hermanas Jane y Andrée abrió un salón dominical en Clamart, al sur de la ciudad.
Lo que hicieron
Clamart puso a Aimé Césaire, Léopold Sédar Senghor y Léon-Gontran Damas en la misma sala que Langston Hughes y Claude McKay, y en 1931 ella cofundó y dirigió La Revue du monde noir, impresa en francés e inglés para que África, el Caribe y la América negra pudieran por fin leerse. Después de 1945 sirvió en la división de la ONU para los territorios no autónomos.
El cuadro completo
Su política era católica y conservadora. Apoyó la departamentalización, actuó dentro de las instituciones francesas y no contra ellas, y guardó las distancias con la ruptura anticolonial que escribirían sus invitados. Al huir de Francia en 1939 fue torpedeada en el mar, se rompió las dos rodillas y nunca volvió a caminar sin ayuda.
Por qué importa
La sala y la revista eran suyas; la fama fue a los hombres que pasaron por ellas. Es, en esta colección, el caso más claro de un liderazgo intelectual borrado por el género.
“No se podía hablar de esclavitud ni mencionar el orgullo de descender de negros africanos sin pasar por exaltada o, cuando menos, por excéntrica.”