Madam C. J. Walker
La lavandera que construyó un imperio capilar y se convirtió en la primera negra estadounidense millonaria por sus propios medios.
El ascenso
Nacida Sarah Breedlove en una plantación de Luisiana, hija de padres antes esclavizados, huérfana a los siete años, casada a los catorce y viuda a los veinte, pasó dieciocho años lavando ropa en San Luis por 1,50 dólares al día. Al perder el cabello por una enfermedad del cuero cabelludo, vendió productos de Annie Malone antes de lanzar su propio « Wonderful Hair Grower » en Denver en 1905.
Lo que hicieron
Su empresa formó a miles de « agentes Walker » en un sistema de venta puerta a puerta que dio a las mujeres negras un ingreso fuera del servicio doméstico; en 1917 su convención figuraba entre las mayores reuniones de empresarias estadounidenses. Construyó una fábrica en Indianápolis, una casa señorial en Harlem y la finca Villa Lewaro, y financió con generosidad la campaña de la NAACP contra los linchamientos y las universidades negras.
El cuadro completo
La etiqueta de « millonaria » vino de los periódicos; su herencia al morir rondaba más bien los 600 000 dólares, y la primacía que le disputan los partidarios de Annie Malone viene acompañada de acusaciones de copiar su fórmula. Sus productos alisadores fueron criticados por líderes negros como una imitación de los cánones de belleza blancos, reproche que rechazó sin librarse nunca del todo.
Por qué importa
Walker demostró que un mercado de mujeres negras, ignorado por el comercio blanco, podía sostener una empresa industrial, y que sus beneficios podían convertirse directamente en filantropía por los derechos civiles.
“Soy una mujer que vino de los campos de algodón del Sur. De allí fui ascendida a la tina de lavar. Luego fui ascendida a la cocina, y de ahí me ascendí a mí misma al negocio de fabricar productos y preparados para el cabello.”