Rose Gana Fomban Leke
El certificado de África libre de polio necesitaba una firma en la que el mundo creyera. Fue la suya.
El ascenso
Criada en el Camerún rural, obtuvo una plaza gracias al Programa de Becas Africanas de las Universidades Estadounidenses —la única mujer entre los dieciocho candidatos aprobados—, estudió en Indiana e Illinois y se doctoró en la Universidad de Montreal en 1975. Forjó su carrera en la Universidad de Yaundé I en torno a la malaria durante el embarazo, y demostró que los parásitos se esconden en la placenta incluso cuando el análisis de sangre de la madre sale limpio.
Lo que hicieron
Como presidenta de la Comisión Regional Africana de Certificación pasó años negándose a certificar a países cuyos datos de vigilancia juzgaba demasiado endebles, Nigeria entre ellos. Solo en agosto de 2020 declaró la comisión a la Región de África de la OMS libre de poliovirus salvaje autóctono. Formó parte del Comité Asesor en Políticas sobre la Malaria de la OMS y dirige un programa de mentoría para mujeres africanas en la ciencia.
El cuadro completo
No pesa sobre ella ninguna controversia fundada. La salvedad justa atañe al hito mismo: el poliovirus derivado de la vacuna sigue circulando en varios países africanos, de modo que la certificación de 2020 solo abarcaba el poliovirus salvaje y era más limitada de lo que sugería la mayoría de los titulares, una distinción que ella misma ha hecho repetidamente.
Por qué importa
La autoridad técnica solo cuenta cuando alguien está dispuesto a ejercerla frente a la presión para firmar. Mantuvo una declaración continental como rehén de la calidad de los datos que la sustentaban, y solo entonces estampó su nombre.
“Toda mi carrera, mi recorrido, ha sido una experiencia de atravesar el techo de cristal.”